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    Cómo prevenir las úlceras por presión en personas encamadas

    7 de agosto de 2026 6 min de lecturaPor Alejandro Romero, enfermero colegiado nº 12386

    Las personas que pasan largas temporadas en la cama o con movilidad muy reducida corren el riesgo constante de desarrollar lesiones en la piel conocidas como escaras. Saber cómo prevenir úlceras por presión en casa es una de las tareas más importantes para garantizar la comodidad, la dignidad y el bienestar de nuestros seres queridos. En esta guía te explicamos de forma sencilla y práctica todas las pautas indispensables para proteger su piel y evitar complicaciones.

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    ¿Qué son las úlceras por presión y por qué se producen?

    Las úlceras por presión, denominadas coloquialmente escaras, son lesiones que se originan en la piel y los tejidos profundos cuando se aplica una presión continua sobre una zona del cuerpo. Esta presión interrumpe el flujo sanguíneo normal, lo que impide que el oxígeno y los nutrientes lleguen a las células, provocando su deterioro.

    Suelen aparecer en áreas donde los huesos están más próximos a la superficie de la piel, como el sacro, los talones, las caderas, las escápulas o los tobillos. El riesgo aumenta cuando a la presión constante se le suman la fricción con las sábanas, el deslizamiento del cuerpo sobre la cama y la presencia de humedad.

    Reconocer las fases iniciales es vital para frenar su desarrollo. El primer signo perceptible suele ser una zona enrojecida en la piel que no recupera su tono blanco habitual al presionarla con el dedo, indicando que el tejido ya está sufriendo.

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    La regla de oro: cambios posturales frecuentes

    La medida más efectiva para prevenir úlceras por presión en casa consiste en redistribuir el peso del cuerpo de forma metódica. Dejar a una persona en la misma posición durante periodos prolongados es la causa principal del deterioro cutáneo en pacientes encamados.

    Organizar una rutina diaria de cambios de postura permite que las zonas comprimidas descansen y recuperen la circulación sanguínea. Es recomendable llevar un registro sencillo en un papel o libreta para evitar olvidar los turnos de rotación.

    • Alterna la posición de la persona encamada cada dos o tres horas durante el día.
    • Si la persona permanece en una silla o sillón, realiza pequeños cambios de peso o ajustes cada hora.
    • Combina las posiciones de boca arriba (decúbito supino) con giros laterales hacia la izquierda y la derecha (decúbito lateral).
    • Evita colocar a la persona apoyada directamente sobre la prominencia del hueso de la cadera; utiliza una inclinación leve de 30 grados mediante cojines.
    • Separa las rodillas y los tobillos con almohadas blandas para impedir que los huesos rocen entre sí.
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    Cuidados específicos de la piel e higiene diaria

    Mantener la piel limpia, seca e hidratada refuerza su barrera natural y la hace mucho más resistente frente a las presiones externas. La humedad excesiva provocada por el sudor o el uso de absorbentes destruye la capa protectora de la piel y facilita la aparición de heridas.

    La higiene corporal debe llevarse a cabo todos los días de manera delicada. Utiliza agua templada y jabones neutros o dermatológicos que no irriten el manto ácido de la piel.

    • Seca la piel con toques suaves usando toallas de algodón sin frotar ni arrastrar el tejido.
    • Presta especial atención al secado entre los pliegues cutáneos, las ingles, los axilas y debajo de las mamas.
    • Aplica crema hidratante mediante un masaje suave en todo el cuerpo, asegurando una absorción completa.
    • Nunca realices masajes ni frotamientos sobre zonas de hueso prominentes ni sobre pieles que presenten enrojecimiento.
    • Utiliza productos barrera o cremas protectoras si la persona padece incontinencia para aislar la piel de la humedad.
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    Uso de materiales y ropa de cama adecuados

    El entorno donde descansa la persona encamada desempeña un papel decisivo en la prevención de escaras. El empleo de dispositivos adecuados ayuda a repartir las presiones de manera uniforme por toda la superficie corporal.

    Es altamente aconsejable utilizar colchones o sobrecolchones antiescaras de aire o viscoelásticos. Estos sistemas alternan los puntos de apoyo de forma automática o reducen los picos de presión máxima sobre el cuerpo.

    En cuanto a la ropa de cama, se recomienda utilizar prendas de fibras naturales como el algodón, que facilitan la transpiración. Asegúrate de que las sábanas queden bien estiradas, sin arrugas ni migas de comida, ya que el menor pliegue puede actuar como un punto de fricción agresivo para una piel frágil.

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    Nutrición e hidratación como pilares de protección

    El estado de la piel refleja de forma directa el estado nutricional del organismo. Una alimentación incompleta o desequilibrada provoca la pérdida de masa muscular y grasa subcutánea, dejando los huesos más expuestos y debilitando la capacidad de la piel para repararse.

    Garantizar un aporte suficiente de proteínas facilita el mantenimiento de las estructuras celulares. Incluir en las comidas alimentos ricos en vitaminas y minerales apoya directamente la salud de los tejidos.

    De igual forma, la hidratación es fundamental. Salvo restricción médica expresa, es muy importante ofrecer agua y líquidos a lo largo de todo el día para mantener la elasticidad cutánea y prevenir la sequedad extrema.

    El contenido de este artículo es de carácter exclusivamente informativo y general, por lo que no sustituye en ningún caso la valoración, el diagnóstico o el tratamiento realizado por un profesional sanitario. Ante la aparición de cualquier lesión en la piel o duda sobre la salud de la persona encamada, se debe consultar de inmediato con un profesional de la salud.

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